Caracas 7 de agosto de 2011
Por Armando Pérez Cabarcas
Al observar el comportamiento los mercados financieros y el pánico generalizado que se ha desatado en los mismos durante la semana pasada, recordé un ensayo, escrito por Michael Mauboussin, profesor de la Universidad de Columbia, en el cual hace un interesante análisis sobre el comportamiento humano ante el riesgo y las inversiones.
La sociedad humana ha experimentado un salto cuántico en los pasados 250 años, incluyendo la creación y organización de los mercados de capitales que ocurrieron hace poco más de 60 años. No obstante, si como dice Daniel Goleman, el famoso autor del libro “Inteligencia Emocional”, desde un punto de vista evolutivo tienen que pasar alrededor de 10.000 años para que podamos adaptarnos al ambiente; podemos afirmar que los humanos no estamos preparados para lidiar “racionalmente” con los mercados financieros.
Para ilustrar esto, usaré la simulación de “un día” en la historia de la humanidad que nos propone Mauboussin.
“Línea de tiempo” del Homo Sapiens
Evento
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Cuando (hace cuantos años)
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Hora del día
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Homo Sapiens aparece
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2.000.000
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12:00 am
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Eva Mitocondrial (“madre de todos los humanos”)
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180.000
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9:50 pm
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Homo Sapiens domesticado
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20.000
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11:46 pm
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Numeración Indo/Arábica Sistema numérico occidental
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800
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11:59:25 pm
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Teoría Financiera Moderna
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40
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11:59:58 pm
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La tabla representa una línea de tiempo, con la identificación del primer Homo Sapiens como punto de partida. Además, la línea es escalada para que represente un día, y proporcione una mejor perspectiva.
El Homo Sapiens apareció hace unos 2 millones de años, lo cual es representado como las 12am, o comienzo de la madrugada de ese día. Las “Evas del Mitocondrio” o “madres de todos los humanos”, vivieron hace 180.000 años, que serían aproximadamente las 9:50pm de nuestro "día".
La teoría financiera moderna, fue formalizada hace unos 50 años cuando eran las 11:59:58pm. Si hoy es medianoche otra vez, sólo han pasado aproximadamente 2 segundos desde el momento en que se inventaron las finanzas modernas y la medianoche de “nuestro día”.
Si sólo han pasado dos segundos, probablemente la mente de los seres humanos no está preparada para las inversiones, lo cual explica el porqué se repiten una y otra vez los comportamientos y demostraciones de pánico de la semana pasada. Pareciera que los humanos no estamos preparados aun para sopesar riesgos y retornos; es más fácil correr huyendo cuando se tiene miedo.
Más aún, quizá esto también explica porque existen muy pocos inversionistas realmente exitosos. Si compramos títulos cuando están “caros” o en su precio más alto y nos salimos en el peor momento, es decir, vendemos muy barato, nunca aprovecharemos la verdadera ventaja de invertir en los mercados de capitales y terminaremos siempre comprando el instrumento con menos riesgo, pero que nos proporciona muy poco rendimiento.
En estos días la respuesta ante la incertidumbre, ha sido como siempre, “corre y sálvate, después piensas”. Imitamos a los demás, porque como humanos sentimos un fuerte deseo de pertenecer a un grupo, de obtener la seguridad que nos ofrece. Debemos mucho a nuestros ancestros; existimos porque tuvieron éxito propagando la especie humana, sin embargo también nos han dejado una pesada carga emocional, una serie de “fallas mentales”, que nos dificultan las decisiones de inversión.
Los inversionistas exitosos son aquellos que no toman decisiones imitando a los demás. En una entrevista que hicieron a Warren Buffett, le preguntaron a quién consultaba para tomar decisiones realmente importantes. Me imagino que la periodista creía que Buffett tenía algún gurú personal o asesores que le ayudaban en sus decisiones de inversiones cuantiosas.
Me sorprendí gratamente cuando escuché a Buffett decir que el no consultaba a nadie, ni siquiera a Charlie Munger, su mano derecha, porque éste pensaba como él y “no vale la pena perder dinero en una llamada telefónica para que me digan lo mismo que pienso”.
La periodista insistió en conocer la técnica o el secreto “porque algo tiene que hacer o alguien tiene que consultar una persona tan exitosa en las inversiones”. Ante esta disyuntiva, Buffett salió con una de sus famosas respuestas: “Cuando quiero tomar una decisión realmente importante me miro en el espejo y me pregunto a mi mismo.”
Buffet ha demostrado tener razón. Su mentor, Ben Graham, la persona que le sirvió como modelo a seguir en el campo de las inversiones, decía algo que comparto plenamente: Para invertir exitosamente en un largo período de tiempo (una vida), no se requiere un coeficiente intelectual estratosférico, ni ser un talentoso hombre de negocios, o información privilegiada (agregaría: ni graduarse en la universidad y obtener una maestría o un doctorado). Lo que se requiere es una mentalidad apropiada para tomar decisiones y la habilidad para evitar que las emociones dañen esa mentalidad.
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