Wednesday, August 24, 2011

El fin de la inocencia

Hoy en día el entorno en el que se mueven los inversionistas está cambiando mas rápido que nunca antes en la historia de las finanzas modernas. Los fundamentos, la tecnología y las herramientas usadas hasta hace poco han cambiado drásticamente en los últimos tiempos. Esto tiene consecuencias inmediatas en la riqueza de los pequeños y grandes inversionistas que, algunas veces, ven como su dinero se esfuma en un abrir y cerrar de ojos.

Hay dos aspectos en particular dignos de señalar: 1. El fin del activo libre de riesgo decretado hace unas semanas por S&P; 2. El uso de bancos de computadores de alta tecnología para entrar y salir del mercado en fracciones de segundo.

Cuando S&P aplicó la extremaunción al activo libre de riesgo (los títulos del tesoro estadounidense), también quebró uno de los pilares sobre los cuales descansa la teoría financiera moderna.

La comparación que hace un inversionista típico al tomar una decisión financiera involucra al activo libre de riesgo. Si el rendimiento es menor que el activo libre de riesgo no tiene sentido acometer ese proyecto o inversión puesto que es posible obtener ese mismo rendimiento a “cero” riesgo,  comprando los títulos del tesoro.

El activo libre de riesgo era lo que los economistas financieros llaman “free lunch”, pues permite obtener una ganancia a cero riesgo o costo. En todos los cursos de finanzas o inversiones repiten  que si alguien llega a la taquilla de la Reserva Federal a redimir su bono y no hay dinero para pagar lo imprimen “por eso le llaman activo libe de riesgo”.

Paradójicamente, otra de las primeras cosas que aprendemos en finanzas y que comprobamos una y otra vez con el paso del tiempo, es que en la vida no hay nada gratis. Fue en el 2008, durante el hundimiento de Fannie Mae y Freddie Mac, cuando empezamos a sospechar que se estaban terminando los “free lunch”. En todo caso, la verdad es que “no hay nada gratis, y si algo es muy bueno para ser verdad: o es mentira, o es ilegal, o engorda.” No se porqué tiendo a olvidarlo con facilidad.

El activo libre de riesgo también se utiliza para calcular la tasa de descuento utilizada para descontar los flujos de caja cuando se valoran proyectos y empresas. Obviamente, si no hay activo libre de riesgo, aumenta la tasa de descuento de todas las empresas, lo cual impacta negativamente el valor de las mismas. Esto puede explicar, en parte, la drástica caída del precio de las acciones después de la rebaja de calificación de los títulos del tesoro.

Una pregunta pertinente en el caso de las valoraciones es: ¿Al no existir activo libre de riesgo es prudente utilizar el riesgo del activo menos riesgoso, o, habría que formular nuevas técnicas y metodologías para valorar las acciones e instrumentos financieros? Y otra mas: ¿Es conveniente utilizar como activo menos riesgoso la deuda estadounidense, los bonos del tesoro alemán, o una canasta de bonos de largo plazo de diferentes bancos centrales? No cabe duda que todas estas preguntas deben ser despejadas por los inversionistas, analistas, y público en general, pero por el momento, coadyuvan a aumentar la incertidumbre y la volatilidad en los mercados.

La otra causa de la volatilidad es sencillamente, la tecnología. Una ingente cantidad de información y la capacidad de reaccionar en un abrir y cerrar de ojos han cambiado para siempre el juego o negocio de especular o invertir, respectivamente.

Anteriormente, había tiempo de reaccionar, de leer el reporte y ponerlo a enfriar por un rato para posteriormente digerirlo con algo de calma. Hoy en día, la evidencia demuestra que, aunque muchas acciones experimentan fluctuaciones en su precio, causadas por los fundamentos, en los últimos tiempos, se observa que los índices beta, que miden el nivel de riesgo de las acciones, son establecidos por los enormes volúmenes derivados de las compras y ventas computarizadas, llamados “high frecuency trading”.

Las supercomputadoras utilizadas por los inversionistas postmodernos pueden detectar situaciones de arbitraje, anomalías, mercados incompletos, en fin, cualquier oportunidad, y realizar cientos de transacciones en fracciones de segundo.

No obstante, lo que pudo haber significado solo un cambio de 60 puntos hacia la baja se puede transformar en un descenso de 400 puntos cuando miles de computadoras presionan el botón de pánico a la vez.

Internet ha democratizado, por así decirlo, el acceso a los mercados de capitales, lo cual ha permitido a los inversionistas individuales e institucionales desarrollar una habilidad para reaccionar instantáneamente ante cualquier nuevo dato o información. Sin embargo, en esta realidad frecuentemente pierden los inversionistas pequeños por que no están bien armados de conocimiento y tecnología.

Todo cambia, o mejor dicho, todo sigue cambiando, siempre ha sido así. El inversionista actual debe innovar, prepararse, utilizar nuevas herramientas y tecnologías para poder sobrevivir y tener éxito en el corto y el largo plazo.

En lo sucesivo, el horizonte de inversión es clave. Si un inversionista de corto plazo compite contra una tecnología y un arsenal inmensamente superiores al suyo o al que puede adquirir, sencillamente tiene que replantearse la estrategia de inversión a emplear.

La realidad es que estamos frente a un mundo nuevo en el cual adaptarse y prepararse es crucial para poder sobrevivir y obtener los retornos que los inversionistas esperan. Hace un par de semanas traspasamos el umbral de la inocencia financiera. Ya no hay nada que este libre de riesgo, ni lo habrá nunca mas.

Por Armando Pérez Cabarcas
Caracas 23 de agosto de 2011

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