Un sencillo plan de transferencia, que incluía una valoración de la empresa, pudo evitar una tragedia familiar.
Historias como esta pueden evitar cientos de miles de bolívares en juicios. Los miembros de una familia, que una vez fue feliz, divididos ahora en facciones enemistadas. Haciendo una retrospectiva, se puede ver claramente como pudieron haber evitado todo este problema.
Se trata de dos hermanos que crearon una empresa, cada uno con 50% de acciones. Trabajaron hombro a hombro hasta tener una empresa que generaba Bs 25 millones en ventas anuales. Vamos a llamarlos Luis y Pedro para mantener la anonimidad de las personas involucradas y por supuesto de la empresa. Pedro y su esposa Mary tuvieron dos hijos que fueron valiosos empleados de la empresa.
Una y otra vez su asesor financiero les recomendaba que ejecutaran un acuerdo de compra venta. Sin embargo, nunca hicieron nada al respecto y siempre posponían la toma de la decisión. Pero un día cualquiera sucedió lo que nadie quería. Pedro falleció. En su testamento, nombró a su hermano como co-ejecutor y fideicomisario o administrador junto con el banco local. Todos los bienes de Pedro, que consistían esencialmente en acciones de la empresa, fueron dejados a un fideicomiso que tenía a su esposa Mary como el único beneficiario.
Los ejecutores solicitaron una valoración para propósitos fiscales o pago de impuestos sucesorales. Entonces, antes de que Luis negociara la recompra, por parte de la empresa, de las acciones de su hermano fallecido, renunció como co-ejecutor, para evitar el conflicto de intereses. Una vez que la empresa redimió (recompró) las acciones de Pedro, Luis sería el único accionista. Contrataron una empresa de asesoría para hacer una valoración que sería utilizada para la recompra de las acciones.
Todas las partes involucradas en las negociaciones estaban representadas por sus respectivos abogados. Los participantes eran la viuda Mary, el banco como ejecutor y administrador, la empresa y Luis. Después de muchas conversaciones telefónicas, se llegó a un acuerdo y se firmaron los documentos pertinentes.
Al cabo de un espacio corto de tiempo, la viuda se arrepintió y contrató un abogado e hizo una demanda con el objeto de anular el acuerdo de recompra sobre las bases de que el precio era demasiado bajo y que había conflicto de intereses. Aun cuando sus hijos respaldaban a su tío Luis, Mary estaba decidida a ir a un juicio.
La empresa que hizo la valoración sirvió como testigo. La valoración fue aceptada como justa y válida. Pero nada de eso impidió que ocho abogados junto con otros tantos expertos y asesores fueran contratados para el juicio. El costo total fue astronómico y la fortuna de Pedro pagó la mayor parte de la cuenta. Peor aun, la familia no se habla y nada de esto hubiese pasado si Luis y Pedro hubiesen firmado un acuerdo de compra venta fijando los derechos y deberes de las partes.
No deje que esto le suceda, porque aun si el plan de transferencia no es perfecto evitará muchos gastos en abogados y algo mas importante que eso, la angustia de la familia.
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